La mujer, identificada como Sandra Sepúlveda, en su último mensaje dijo: «Papi, ayudame que me están metiendo…». Desde ese momento, no se volvió a saber de ella.

Siete minutos pasaron desde que su mujer, embarazada de ocho meses, le dijo que iba al baño y recibió un llamado que le heló la sangre. Él había salido a fumar mientras esperaban el turno para una cesárea programada en el hospital San Martín de La Plata. En ese tiempo ella lo llamó y alcanzó a pedirle ayuda, pero la comunicación se cortó antes de que pudiera decirle dónde estaba.

«Papi, ayudame que me están metiendo…», fueron las últimas palabras que Sandra Sepúlveda le dijo a Mauricio. Eran las 8.02 del jueves, el día que iba a nacer su segundo hijo, Felipe. Pero de pronto sonó el teléfono y todo se volvió una pesadilla.

De acuerdo al relato que Mauricio hizo a los medios, él escuchó voces de fondo y percibía que la «estaban metiendo en un túnel». Lo cierto es que ya no volvió a saber más nada de ella y está desesperado, publica TN.com.ar.

El hombre sostuvo que recurrió a una empleada del centro médico que tenía su escritorio cerca del baño pero que la mujer le dijo que no había visto ni escuchado nada extraño. No hubo ningún testigo, pero tampoco había signos siquiera de que su esposa hubiera estado en ese lugar.

En diálogo con Crónica, Mauricio manifestó que a pesar de que su mujer desapareció en el hospital ninguna autoridad se puso en contacto con él ni le ofreció su ayuda. «Ella es la mujer de mi vida, mi compañera», dijo y empezó a llorar. Entonces le habló directamente a el o los captores que pudieran tener a Sandra contra su voluntad: «Les pido que recapaciten, somos personas de bien».

Sandra tiene piel clara, contextura media, cabello castaño oscuro largo y mide 1,60 metros. Vestía una campera negra, una calza del mismo color y zapatillas blancas con un bolso marrón. Quienes tengan datos para aportar tienen que comunicarse al 911 o al 2214231953/54.