Lo aseguró Matías Benicelli, uno de los acusados como partícipe necesario. Además, los detenidos «solicitaron prisión domiciliaria porque en la cárcel tienen miedo».

Los ocho rugbiers acusados de matar a Fernando Baéz Sosa en Villa Gesell salieron a las 11.20 del juzgado de Garantías de esa ciudad y, entre insultos y gritos de personas que se acercaron al lugar, fueron subidos a un micro de regreso a la Penitenciaría 6 de Dolores, donde están detenidos. Fabián Améndola, uno de los abogados que representa a la familia de la víctima, contó que uno de los imputados, Matías Benicelli, habló por todos los acusados del crimen y dijo que son «inocentes».

Tras permanecer tres horas exactas en el edificio judicial donde se desarrolló la audiencia judicial previa a la resolución del pedido de prisión preventiva realizado por la fiscal Verónica Zamboni, los rugbiers fueron retirados del lugar por los penitenciarios mientras la gente los insultaba y les gritaba «asesinos».

Améndola aseguró que el juez manifestó que iba a tener una resolución mañana y añadió que «la defensa pidió prisión domiciliaria alegando que se sentían presionados por los medios, y que en la cárcel tenían miedo».